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El doppelgänger.

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  Me llamo Antonio José Quintanilla Ridruejo y lo proclamo desde la primera línea porque es importante para la historia que quiero contarles. No es un nombre común, y por ello me resultó curioso (y fue motivo de chanzas entre mis compañeros) que ingresase un paciente a mi cargo llamado José Antonio Ridruejo Quintanilla. El hombre había tenido mala suerte, ya que había desarrollado una neumonía por coronavirus apenas dos días después de haber recibido la segunda dosis de la vacuna y, mas allá de las bromas, su pronóstico vital me preocupaba seriamente. Sus constantes vitales eran buenas, pero la oxigenación de la sangre estaba seriamente comprometida y necesitaba la aportación de un alto flujo del gas para asegurar el adecuado funcionamiento de sus órganos. Me presenté, le expliqué su enfermedad y la estrategia terapéutica que había decidido para curarlo. -Curiosa coincidencia la de los nombres, ¿no cree doctor? -Pues sí, la verdad es que desafía a las posibilidades estadísticas...

Por qué el Atlético es campeón de la Liga 2020-21.

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Sólo ocurre de cuando en cuando, porque lo habitual es que el poderoso, el que tiene más dinero, mejores jugadores, más recursos, gane. Lo normal es que Goliath venza a David, Aquiles derrote a Héctor y que Hulk haga trizas a Lobezno, pero cuando ocurre lo inesperado…es mucho más intenso y placentero, porque contiene esa pizca de épica que enriquece las victorias deportivas y porque nos muestra que los vulgares mortales también podemos alcanzar la gloria, con mucho esfuerzo, con gran capacidad de resistencia a la adversidad aunque, seguramente, de forma efímera. Se puede, pero hacen falta algunos condicionantes circunstanciales que han confluido durante esta temporada y que es improbable que vuelvan a suceder en un tiempo. ¿O sí? Parece haber ocurrido un cambio de tendencia, las últimas 3 Ligas se ganaron con 86 puntos (esta fue la puntación que hizo campeón al Atlético) y con 87 en dos ocasiones. Las tres Ligas anteriores se ganaron con 93, 93 y 91. ¿Hay alguna explicación posible o e...

La suerte de Lugo.

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  Hoy es día 30 de enero del 2021 y Neumología de Lugo, en lo más crudo de la pandemia en Galicia, tiene exactamente 15 pacientes ingresados, 11 de ellos con neumonía por coronavirus. Constan 56 ingresados por COVID en total en nuestro hospital (que está recibiendo enfermos de otras áreas), por 164 en Vigo, 144 en Pontevedra, 175 en Ferrol, 173 en Santiago, 190 en Orense y 390 en Coruña. Estos datos son comparativamente muy llamativos, pero no tan sorprendentes. Si volvemos la vista atrás (no hace falta retroceder más que hasta Enero del 2019, antes de la irrupción del SARS-Cov2) podremos comprobar que estos hospitales estaban, a estas alturas del año, también colapsados (aunque en menor medida) por la gripe y otras infecciones víricas. Si nada se cambia, los resultados son los mismos. Mi servicio, hace 15 años, tenía cerca de 70 ingresados en esta época del año… y sin coronavirus. No hay que ser un lince para deducir que algo sucedió desde entonces. Y la suerte, la dispersión geog...

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

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  Después de meses de continuada pesadilla no se atisba un cercano despertar. Los gobernantes no han aprendido nada, pero los sufridos ciudadanos sí hemos sacado en claro algunas enseñanzas: 1. Las situaciones “límite” retratan a las personas. No sabemos quienes somos en realidad hasta que nos enfrentamos a un contexto de máxima exigencia, y éste lo es. Hemos sabido de profesionales de la salud ejemplares, pero también hemos presenciado con bochorno cómo otros se escondían en un armario con disculpas cobardes (bajas, cansancio, miedo al contagio…). Hemos visto a tipos despreciables saltarse su turno para la vacunación sin importarles ni lo más mínimo que otras personas más necesitadas siguiesen desprotegidas. Algunos de ellos son médicos y no se me ocurre una falta más grave, deberían ser expulsados de la profesión sin perder ni un minuto. 2. No hace falta ser un experto para saber que se debería haber echado el cierre completo hace ya un par de semanas. La disculpa de salvar la ec...

Un arma asesina de calibre SARS-Cov2.

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  Se lo puedo asegurar, la mayoría de las veces la atención a los pacientes es tan rutinaria como un matrimonio de 20 años. Entras a la habitación de un enfermo sabiendo de sobra lo que tiene y el interrogatorio y la exploración son tan reales como el orgasmo de una puta. Así que, por pura supervivencia, me entretengo haciendo preguntas sobre la vida y milagros de los atemorizados seres que padecen en las camas del hospital. Eso los tranquiliza. Y a mí también. Pero esa mañana no, en algún momento la botella de whisky de la noche anterior se había transformado en un berbiquí que me horadaba el cerebro. J.P.M. es un varón de 64 años que lleva en su rostro todas las marcas de una vida de excesos. Alguien dijo que a partir de los 40 años todo el mundo es responsable de su cara. Ahora la cara de ese alguien está tallada en un monte de Dakota y la mía me demuestra cada mañana que tenía razón. Sé lo que tiene el paciente, una neumonía por coronavirus. Le pregunto cómo pudo contagiarse....

Cómo acertar con el número exacto de emoticonos lanzacorazones.

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  En condiciones normales, todos recibimos con mayor o menor frecuencia mensajes acompañados de un número indeterminado, pero entero y finito, de caritas que dibujan un beso con un corazón en los labios. Esta situación no implica riesgo alguno cuando proceden de un familiar o de alguna amiga (entre los hombres no es una práctica habitual mandarse besos con corazoncitos), pero sí puede ser potencialmente peligrosa si el o la remitente es la pareja, porque se podría interpretar que el número de caritas enviadas se corresponde con la intensidad del sentimiento o con el estado de ánimo. Veamos un ejemplo: Margarita envía un mensaje a Nicolás, acompañado de 3 caritas lanzacorazones (por alguna razón, este el número más habitual, seguramente porque uno es poca cosa y queda como un gesto protocolario, dos supera en lo justo el mínimo posible y tres ya son una muestra de que hay un sentimiento más allá de la simple cortesía). Nicolás observa el mensaje y se dispone a responder. Una con...

El poder intimidatorio de los “alwayshappy”.

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  Será mejor empezar por explicar a quiénes califico como “alwayshappy”: aquellas personas que hacen de la felicidad, y sobre todo de su exhibición, el motivo principal de su existencia. Recuerdo haber hablado de ellas en entradas precedentes, pero de una forma tangencial, ahora les voy a dedicar una atención específica y lo haré contestando algunas preguntas que se me ocurren. ¿Cómo reconocer a un/una “alwayshappy”? -Una persona “alwayshappy” siempre mostrará una radiante sonrisa en cualquier situación (exceptuando, quizás, las más extremas y desfavorables circunstancias) y será de carcajada presta y sonora. Quizás confiese que canta en la ducha o que pone música a todo trapo para bailotear a su compás por los pasillos de casa. Proclamará orgullosa que “sabe disfrutar de las cosas sencillas” (yo nunca supe a qué se refiere exactamente la expresión “cosas sencillas”, porque si se trata una puesta de sol o el verdor de la hierba en primavera, sí, quizás se puedan considerar “sen...