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La reaparición (cuento de fútbol).

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Para mi hijo D, que lo tiene todo menos unas rayas blancas en su camiseta. Yo fui el rey. El mejor para mucha gente, a la vez admirado y querido. Yo fui el héroe, el que marcó el gol decisivo que dio la primera Champions al Atlético de Madrid. Fui quien cumplió el sueño de muchos colchoneros que ya no confiaban en vivir lo suficiente para admirar esa copa en las vitrinas del museo del Metropolitano.   Pero es justo decir que no lo hice solo, era parte de un magnífico plantel con el mejor arquero del mundo, Requena, un porteño seguro y autoritario, y dos laterales, Rivero y Grimi, infatigables velocistas que tanto bloqueaban un pase en el campo propio como aparecían por sorpresa en el área ajena para ejecutar un centro letal. Y estaban Ledesma y Caruzzo, dos sobrios centrales que no se dirigían la palabra fuera del estadio, pero que durante el partido eran una pareja del batallón sagrado de Tebas. En la posición del cinco solía jugar Nsame, un camerunés taciturno que nunca...

Dos versiones del ACO.

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Para los que no lo sepan, el ACO es la coexistencia de asma y EPOC en un mismo paciente. Esta es mi visión irónica de esta patología, la científica, mucho más aburrida, se puede encontrar en pubmed. https://vimeo.com/manage/375462897/general https://vimeo.com/manage/375464027/general

El ejecutivo que resbaló con una monda de plátano.

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Hace tiempo tuve la oportunidad de ver (o leer, no lo recuerdo bien) una entrevista a Antonio Ozores, un productor de cine patrio y racial que fue responsable de éxitos comerciales tales como “Yo hice a Roque III” o “Cristóbal Colón de oficio descubridor”. Le preguntaban si no se arrepentía de haber producido únicamente películas destinadas a provocar la carcajada fácil en los espectadores y si no había echado en falta una carrera más ambiciosa, más “artística”. El tipo contestó algo que me pareció una genialidad: “Mire usted, el cine se puede resumir en la siguiente escena: un ejecutivo camina por una calle elegantemente vestido con un traje de rayas diplomáticas y sujetando un maletín de piel. Seguro de sí mismo, con la vista al frente, no repara en una monda de plátano que está tirada en la acera. La pisa, resbala y se da una brutal costalada. El 80% de los espectadores estallará en convulsas carcajadas, el 15% se preocupará acerca de las consecuencias de la caída (si el pobre...

Las leyes fundamentales de la emotrónica.

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En Interstellar, la controvertida película de Christopher Nolan (a mí me gusta mucho), se describía el amor como la más potente de las fuerzas cósmicas, una energía capaz de trascender las dimensiones del tiempo y del espacio y salvar a la humanidad de un destino fatal. Esto puede sonar un poco cursi y, desde luego, no parece que tenga un fundamento físico, pero hagamos un pequeño esfuerzo como cuando se apagan las luces en el cine y démonos la posibilidad, por un rato, de “suspender la incredulidad”. Si asumimos que la premisa de Interstellar es correcta, bien podríamos describir una partícula verdaderamente divina: el emotrón. Un emotrón sería la partícula elemental del amor y responde (hasta que la teoría no sea refutada) a las siguientes leyes: -La cantidad de emotrones es finita, variable de persona a persona y cambiante a lo largo del tiempo. -No existe relación entre dos personas en la no haya intercambio de emotrones. Si no lo hay, no es una relación. Los seres humanos ti...

Lost in transfer.

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Salgo atropelladamente del finger y recorro la T4 a grandes zancadas, voy justo para dar la conferencia que tengo programada. Al franquear la puerta de salida de la terminal busco un cartel con mi nombre o con el nombre de la empresa farmacéutica que me ha contratado. Diviso el logo que estaba buscando entre decenas de conductores que esperan a sus pasajeros. -Hola, creo que me está esperando a mí. El tipo, embutido en un traje gris que le queda grande y orgulloso portador de una llamativa corbata color fucsia, deja de charlar con su compañero y me mira detenidamente. -¿Cómo se llama usted? -Me llamo Pérez. Revisa una hoja impresa y subraya un nombre, imagino que el mío. -Todo bien. Vamos, parece que están inquietos esperándole. -Sí, es que llego un poco justo. Espero que no haya mucho atasco. -No debería a estas horas. ¿Qué tal el viaje? ¿Viene usted de Santiago, no? ¿Llueve por allí? Contesto a las preguntas retóricas con respuestas tópicas mientras nos encami...

A quantum of solace. El imprescindible rascado en la espalda.

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Mi amigo J no pierde ocasión de recordarme el significado del título de esta película de James Bond, sería algo así como “la mínima cantidad de afecto”. Mis compañeros de “Miedo y Asco” y yo hemos adoptado otra expresión menos elegante, pero que viene a decir lo mismo: “el rascado de espalda”. Quizás la única ley universal que rige para todo el género humano sin excepción es que todos, absolutamente todos, necesitamos una dosis de cariño que puede variar de persona a persona. Everybody´s got a hungry hurt … y hay que darle de comer. Lo que le eche en el plato cada uno ( fast food , comida casera, platos precocinados, cocina de diseño, etc) dependerá de las expectativas o de las posibilidades individuales, no tengo ninguna intención de moralizar al respecto. Esa mínima cantidad de afecto se puede obtener de diferentes formas (familia, amigos, compañeros, pareja e incluso mascotas), todas válidas y quizás complementarias, pero aquí sólo me voy a referir al “rascado de espalda”, ...

Objetivo… ¿felicidad? No, apariencia de felicidad.

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Decía en una entrada anterior del blog que considero la felicidad un efecto, no un objetivo en sí mismo. Creo que no es buena idea salir a buscarla y pienso que aparece cuando estás haciendo algo concreto que te resulta especialmente satisfactorio (ya sea tocar el piano, jugar al tenis o salir a cenar con los amigos). La felicidad no es un estado crónico (eso podría llamarse bienestar o satisfacción), es algo puntual de lo que no somos conscientes la mayoría de las veces hasta que ya ha pasado. Más que vivir la felicidad, recordamos haber sido felices. Los ejemplos de felicidad mantenida que conocemos proceden de la literatura, especialmente de los libros de ciencia ficción. En su novela Un abismo en el cielo , Vernon Vinge describe una civilización autoritaria (los Emergentes) que sustenta su poder en los “enfocados”, humanos centrados al cien por cien en llevar a cabo con dedicación absoluta y eficiencia máxima una tarea concreta. Este “enfoque”, logrado con el empleo de un virus qu...